Manteniendo las tradiciones del Domingo de Resurrección


La pandemia del coronavirus y las restricciones impuestas por la misma no han podido con las tradiciones propias del Domingo de Resurrección en la Sierra de Francia. Y así, aunque no ha podido celebrarse la procesión del Encuentra, que prácticamente no faltaba en ninguno de los municipios, otros actos ligados a esta fecha sí que han tenido lugar.

Uno de ellos es la costumbre de salir al campo a comer el hornazo, que en muchos pueblos de la Sierra de Francia a diferencia de la capital charra -donde se degusta el Lunes de Aguas- se come el Domingo de Resurrección y el Lunes de Pascua, es decir, ayer y hoy.

Aunque no toda la gente optó por salir al campo, sí que hubo numerosas familias que ayer y en sus viviendas degustaron este producto elaborado por ellos mismos, como es costumbre en pueblos como San Esteban de la Sierra, e hubo hijos del pueblo que aún en la distancia cumplieron con esta tradición, ya que este año no han podido acercarse a sus municipios de origen al vivir en comunidades autónomas diferentes y estar vigente el cierre perimetral de las mismas por la situación sanitaria existente.

Una jornada más, y como ha ocurrido todos los días de esta Semana Santa tan atípica, las redes sociales volvieron a ser testigo y mostraron a todas esas personas que estando en la distancia tienen muy presentes a sus pueblos y también las tradiciones que se mantienen en los mismos.

Otra de las tradiciones que ayer se cumplió fue la celebración del Día del Ramo en Cepeda, pueblo en el que también es costumbre degustar el tradicional hornazo, que en este municipio cuenta con una variante y es la del hornazo dulce, con azúcar por encima.

Respecto a la tradición del ramo, según recuerdan desde el propio Ayuntamiento, «a pesar del toque de queda, los chicos han querido seguir la tradición, por lo que han madrugado y a las seis de la mañana han puesto el ramo».

La tradición comienza el Sábado Santo, cuando los mozos comen la bolla (hornazo sin nada dentro) en las bodegas y después van cortar los ramos que les van a poner a las mozas. «Grandes ramos de laurel para las chicas que les gustan. Toda la noche andan de acá para allá por todo el pueblo, intentando hacer el menor ruido posible, cargando con los ramos, algunos tan exagerados que al apoyarlos contra las fachadas llegan casi al tejado» y éstos tienen que ponerlos sin que los padres de las chicas se enteren.

La sorpresa llega la mañana del Domingo de Resurrección, cuando las chicas ven inmensos ramos de laurel o mimosa florecida adornando las puertas y fachadas de sus casas.

Además, según prosiguen narrando desde el Ayuntamiento, «el año que la pareja se casa, el ramo (laurel) se pone en el balcón de la casa de la novia adornado con rosquillas, naranjas, caramelos y toda suerte de dulces. Ese ramo ya se coloca y se adorna con la ayuda de las familias de los novios».

Una tradición que, ayer, en cierta manera se mantuvo en Cepeda, ya que por la mañana se pudieron ver diferentes ramos en las puertas de algunas viviendas, alguno de ellos con carta incluida para la destinataria; como mostraron, una vez más, las redes sociales.



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