Hazte un favor y no pierdas la perspectiva. Y si lo haces (de vez en cuando nos pasa a todos), vuelve a conectar con momentos importantes para ti

 Hazte un favor y no pierdas la perspectiva. Y si lo haces (de vez en cuando nos pasa a todos), vuelve a conectar con momentos importantes para ti


 

Hoy quiero contarte un cuento y reflexionar sobre lo que explica. Se titula: El pescador y el empresario y es de origen brasileño.

Había una vez un empresario millonario. Además de ser un hombre talentoso, era muy ambicioso y trabajador.

Un día, paseando por el puerto, se encontró con un humilde pescador. El hombre, ya mayor, pescaba con una vieja caña de pescar en una barca desgastada por los años. Dentro acumulaba una gran cantidad de pescado.

El empresario se asombró al ver tantos peces, por lo que se acercó al pescador para entablar una conversación.

– Disculpe. He observado que se le da muy bien pescar, supongo que habrá tardado muchas horas en atraparlos, ¿verdad?

El pescador lo observó tranquilo desde su barca.

– Pues si le soy sincero, le diré que no. Nunca me levanto antes de las ocho de la mañana. Desayuno con mi mujer y mis hijos, voy a comprar el periódico, me siento en el paseo a leerlo y luego voy un rato a pescar. Cuando ya he pescado suficientes peces, vuelvo a casa para comer. Después paso la tarde con mis nietos o con mis amigos jugando a las cartas.

– ¿Quiere decir que ha pescado todo esto en apenas un par de horas? ¿Y por qué no le dedica más tiempo?

– ¿Y para qué?

– Pues porque si le dedicara al menos ocho horas, podría pescar muchísimo más.

– ¿Y para qué?

– Porque de ese modo ganaría más dinero y podría invertir en mejoras. Podría por ejemplo comprar un barco nuevo y mucho más grande.

– ¿Y para qué?

– Para ampliar el negocio. Si vendiese mucho más producto, podría llegar a comprar una flota entera de barcos y pagar a pescadores para que trabajasen para usted.

– ¿Y para qué?

– ¿Pero no se da cuenta, hombre? De esa forma podría olvidarse de madrugar y de su trabajo. Tendría mucho más tiempo libre para estar con su familia y con sus amigos.

El pescador observó al empresario con cara de no entender nada. Solo le dijo:

– ¿Y acaso no es eso lo que hago?

Recogió su caña de pescar, amarró su barca y se fue tranquilamente ante la atónita mirada del empresario.

Es posible que ya conocieses este cuento, es bastante popular.

Es una historia que me gusta especialmente porque me ayuda a mantener la perspectiva cuando me embarco en un nuevo proyecto.

Me hace valorar lo que es verdaderamente importante para mí: el tiempo, los buenos momentos, las relaciones de calidad, una vida sencilla.

Desconozco si compartes esos valores, pero a mí me parece importante tenerlos presente siempre.

Recordar lo verdaderamente valioso para cada uno de nosotros nos ayuda a no perder el rumbo, a saber qué camino debemos seguir.

Hazte un favor y no pierdas la perspectiva. Y si lo haces (de vez en cuando nos pasa a todos), vuelve a conectar con momentos en los que tienes claro qué es lo importante para ti.

Y si no tienes claro cómo hacerlo, pásate por aquí.



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